Corría el año 2017 y Abdón Pino estaba complicado por un cáncer de próstata que enfrentaba con determinación.
Tenía la fe de acceder a una intervención quirúrgica en el Hospital Base Valdivia, que le ayude a darle la pelea al cáncer. Pasaban los días, las molestias continuaban, pero la fe se mantenía.
Hasta que en 2018 logró ser operado y se iniciaba una etapa que -confiaba- sería de una franca recuperación.
Lamentablemente, los días buenos duraron muy poco.
A los tres meses comenzaron los dolores. Los controles médicos se sucedieron y no hallaba solución. Cada tres meses realizaba el trámite, pero los dolores continuaban.
Así pasaron dos años y dos meses.
Hasta que una doctora lo envió a hacerse nuevos exámenes de Oncología y realizarse sesiones de radioterapia puesto que el cáncer iba subiendo el nivel. Pino se realizó 25 sesiones de radioterapia y en el último examen de escáner apareció un objeto extraño en su cuerpo.
“Era un tubo que estaba alojado en la zona pélvica. Quedó ahí desde la operación del 2018”, señala a Grupo DiarioSur.
Tras el hallazgo, fue citado de urgencia al hospital, donde le informaron que el cuerpo extraño no era producido por el organismo humano y debía ser extraído mediante una nueva cirugía. El afectado relata que el dolor era similar al de una herida constante, agravado por su necesidad de dormir de lado debido a problemas respiratorios, lo que provocaba que el tubo presionara la zona.
“En una segunda operación se me extrajo este cuerpo extraño. Era un tubo como una manguera de 15 centímetros y de un material que no le hace daño al cuerpo. Me dijeron que el elemento podía quedar porque no hacía daño, pero ellos preferían retirarlo”, comenta.
-¿Cómo reaccionaba su organismo a ese tubo?
“Era de dolor constante. Debo dormir encogido, porque tengo un problema de respiración. Al principio pensé soportar y quedarme callado, pero cuando iba a mis controles, me quejaba y no me atendían. No me hicieron nunca un examen, excepto un examen de orina en dos años o dos meses. Ahí decidí reclamar y hacer el procedimiento que corresponde”.

Pino comenta que en un momento le ofrecieron dinero. “El Consejo de Defensa del Estado, para callar esto, para taparlo, me ofrecían tres millones de pesos para que yo me quede calladito. Les manifesté que no necesitaba ese tema. Yo quería que me solucionen los problemas que me pasaron durante dos años, dos meses, porque ellos no hicieron absolutamente nada”.
-¿Con qué documento usted certifica que todo esto es una negligencia médica?
“En la epicrisis médica de la primera operación, se indica que tengo un tumor maligno de la próstata, de la cual me operan en el año 2018. En esa operación quedó el cuerpo extraño, que estuvo alojado en esa zona, como le digo, durante dos años dos meses”.

Después de que le ofrecieran dinero -según él-para callar todo, Pino decidió iniciar acciones legales. “Presenté una demanda en el tribunal y fue acogida a mi favor. La resolución dice, en palabras sencillas, que fue acogida la demanda y que existe una inteligencia médica, que existe el cuerpo extraño y que el tribunal ordena pagar al Servicio de Salud 7 millones de pesos. Lo que nosotros encontramos irrisorio el pago”, añade.
-¿Por qué hacer pública esta situación?
“Para mejorar el sistema. Y que los médicos, el sistema en general del hospital, se preocupe más de los pacientes, para que si una persona se está quejando durante un año, hagan algo. Quiero mostrar a la ciudadanía que las negligencias médicas van a seguir ocurriendo y a la gente que le ocurre esta situación tiene que denunciar para mejorar el sistema. Si no, vamos a seguir en lo mismo toda la vida. Porque ellos se creen dueños de la verdad y no le creen a los pacientes”.
“Mire, yo quiero decir algo sobre el área de Urología. Allí es operar y operar. Después da lo mismo. Estoy sentido con el servicio de Urología, pero debo reconocer que el servicio del hospital, en la parte Oncología, es realmente un 10. Desde el auxiliar hasta el jefe máximo. Pasando por enfermera, kinesióloga, psicóloga, radiólogo, personas que nos toman los exámenes. Todos un 10. Es otro trato. Por algo está en voz popular que la parte oncológica de Valdivia es la mejor, en el sur de Chile. Y yo lo ratifiqué”.
Finalmente, el Segundo Juzgado Civil de Valdivia, bajo la magistrada Marcela Robles Sanguinetti, acogió la demanda por negligencia médica. La resolución ordena al Servicio de Salud el pago de siete millones de pesos por daño moral y falta de servicio.

El abogado César Collao, quien representa a Pino, confirmó que han interpuesto un recurso de apelación ante la Corte de Apelaciones de Valdivia por considerar que el monto es insuficiente frente al daño causado.
“Estamos contentos por el fallo, pero por un lado también descontentos, porque el monto indemnizatorio fue bajo. Interpusimos un recurso de apelación ante la Corte de Apelaciones de Valdivia... Aquí hay dos etapas de negligencia, a don Abdón se le quedó un catéter en su intestino, pero la segunda etapa son estos dos años, dos meses que estuvo pidiendo ayuda”, sostiene el profesional.
Abdón Pino ahora mira la vida con esperanzas de recuperación, pero también con la idea de que su caso de sufrimiento sea un ejemplo para que nunca más vuelvan a ocurrir casos como este.
Grupo DiarioSur hizo la consulta ante el Servicio de Salud Los Ríos por esta situación.
En un comunicado enviado como respuesta se señala que “El Hospital Base Valdivia informa que los antecedentes señalados forman parte de un proceso judicial actualmente en tramitación, por lo que, en resguardo del debido proceso y conforme al marco legal vigente, no emitirá declaraciones ni pronunciamientos sobre el fondo del caso mientras este se encuentre pendiente de resolución definitiva por los tribunales de justicia”.
Conoce parte de esta situación en el siguiente video:
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