Odontólogo de profesión, 38 años, casado, amante de los animales y valdiviano desde muy pequeño, Matías Fernández conoce de cerca la realidad del sur. Su vínculo con la política no es reciente: comenzó en su época de estudiante, participando activamente como dirigente estudiantil local y nacional, además en distintos movimientos ligados al mundo medioambiental y de salud. Desde entonces, ha mantenido una trayectoria marcada por el trabajo territorial y la búsqueda de acuerdos para resolver problemas concretos.
Militante fundador del Frente Amplio en la región, fue Consejero Regional por dos periodos consecutivos, y su último cargo público lo desempeñó como Gobernador Regional Protocolar de Los Ríos. Con una mirada crítica pero constructiva, hoy da un paso más al asumir su candidatura a diputado -como primera prioridad para su partido en una posible lista única - convencido de que la Región de Los Ríos puede dejar de ser solo una voz periférica para transformarse en un actor central del desarrollo nacional.
En esta entrevista Matías Fernández, conversa sobre temas nacionales y regionales, entregando su visión y cómo aportar a mejorar la región de Los Ríos.
Matías, entras a la contienda parlamentaria en un momento de alta polarización política. ¿Cuál será tu sello como candidato del Frente Amplio en Los Ríos y cómo planeas diferenciarte en esta campaña?
En tiempos de polarización política, la gente está cansada de que haya una pelea constante por quién tiene la razón, mientras se dejan de lado los problemas que las aquejan en el día a día. Y para ello, la única solución es una escucha activa y generar propuestas concretas para resolver esos problemas. Creo que ese sello diferenciador lo puedo entregar no solamente por mi experiencia como consejero regional durante estos años, sino porque tengo la convicción de que la transversalidad política que he construido para resolver problemas de la gente es lo que va a llevar no solamente a que las personas vuelvan a confiar en la política, sino también a que esta región pueda avanzar en materias que le importan, como salud, educación, empleo o transporte.
Y para hablar de diferenciación, sería soberbio de mi parte decir que soy la única candidatura que va a escuchar. Pero la diferencia está en que la escucha activa, transversal, y con ganas reales de diálogo para resolver los problemas, sí marca una gran diferencia. Y es ahí donde nosotros vamos a seguir profundizando las buenas cosas que se han hecho —por ejemplo, en materia de salud, pensiones y derechos de las mujeres— pero además vamos a priorizar transparente y abiertamente en nuestra discusión las necesidades regionales, para que la Cámara de Diputados no solo conozca la realidad de la Región de Los Ríos, sino que la realidad de Los Ríos ayude también a cambiar la realidad de Chile.
El Frente Amplio ha definido respaldar la candidatura de Jeannette Jara a la presidencia. ¿Qué representa ella para el proyecto político que ustedes impulsan? ¿Qué tan importante es que su campaña se articule con las candidaturas parlamentarias como la tuya?
Jeannette Jara representa la conexión con el Chile real. Representa el esfuerzo que están viviendo las personas para llegar a fin de mes, representa las miles de historias que constituyen a Chile: desde levantarse temprano para ir a trabajar, luchar para poder llevar el dinero a la casa, endeudarse para estudiar o esperar de forma indefinida en una lista para ser atendido. Entonces, lo que representa Jeannette Jara es, esencialmente, el Chile real. Y cuando alguien representa ese Chile real, sabe también dónde están los dolores para poder trabajarlos, construir alternativas y transformarlos.
Pero además de esa conexión con la realidad, Jeanette Jara suma otras características muy valiosas: cuando tienes a alguien dialogante, pero con una convicción clara de hacia dónde quiere ir, puedes resolver esos mismos problemas de una forma efectiva, y no solo con gritos a la galería diciendo que todo está mal y que Chile se cae a pedazos.
Respecto al dialogo político, creo que es una de las principales deficiencias que hoy tiene esta región. Vemos algunos parlamentarios que están más preocupados de engrandecer su figura individual que de construir articulación institucional, que es precisamente lo que se necesita para que la región avance. No se ve una articulación real con los municipios, con el gobierno regional, ni con otras instituciones que permitan avanzar en soluciones concretas para la gente, lo digo porque como consejero me tocó verlo.
Por eso, la articulación no debe limitarse a las campañas, sino que debe ser el eje permanente del trabajo parlamentario. Articular con la candidatura presidencial de Jeanette Jara es clave, y lo es aún más, realizarlo con las instituciones y las comunidades en el día a día. Ahí está el desafío de cambiar la forma en que se entiende y se ejerce la labor parlamentaria.
3. En los últimos meses ha salido a la luz el uso irregular de licencias médicas por parte de algunos funcionarios públicos y médicos que las otorgaron a personas que no estaban enfermas. ¿Cómo debe enfrentar el Estado este problema sin perjudicar a quienes sí requieren este derecho?
Primero, es importante indicar que la licencia médica es una herramienta terapéutica. Así como las personas necesitan un medicamento para tratar una enfermedad, la licencia médica representa el reposo necesario, indicado terapéuticamente, ya sea para descansar o para tratar una condición de salud.
Dicho eso, cualquier persona que utilice una licencia médica de forma fraudulenta debe ser investigada y sancionada por las instituciones correspondientes. Pero también hay que entender que quienes han hecho mal uso de esta herramienta son un porcentaje muy menor respecto a la gran mayoría de los funcionarios públicos y de las Fuerzas Armadas que hacen funcionar el país todos los días.
Este no es un problema nuevo. Hace más de una década, una actual diputada de Renovación Nacional fue sancionada por emitir licencias fraudulentas, y como sistema político no se tomaron las medidas necesarias para prevenir este tipo de situaciones. Hoy vemos a diputados escandalizados, pero que no actuaron a tiempo y esa falta de acción debilitó la credibilidad de la licencia médica como herramienta terapéutica, y además le está costando mucho dinero al Estado.
Para enfrentar este problema, el Estado debe fortalecerse. No basta solo con aumentar la fiscalización, que sin duda sin duda es necesaria, sino que también se debe abordar integralmente el fenómeno: preguntarnos por qué algunas personas recurren a una licencia médica fraudulenta, quiénes están emitiendo licencias de forma irregular y si hoy los trabajadores y trabajadoras cuentan con suficiente protección laboral en este ámbito.
Mientras algunos proponen recortar fondos para licencias médicas como solución, hay personas que realmente las necesitan y se enfrentan a problemas de financiamiento o situaciones laborales precarias. Entonces, la solución no es achicar el Estado ni restringir derechos, sino enfrentar con seriedad y en toda su complejidad las causas y efectos de este problema.
4. Has sido un defensor de la descentralización en Los Ríos. ¿Qué propuestas concretas llevarías al Congreso para que las regiones tengan mayor autonomía y recursos?
Cuando hablamos de descentralización, hablamos de repartir poder. Y repartir poder a las regiones no puede estar centrado solamente en quienes administran los aparatos públicos. La descentralización no tiene sentido si la gente no se siente parte de ella.
Un dato claro lo demuestra: de cada 100 pesos que se invierten en esta región por parte del sistema público, solo 10 son decididos en la propia región. Por eso, una medida inmediata debe ser aumentar la capacidad de decisión sobre el presupuesto regional.
Además, debemos impulsar leyes que le den a la participación ciudadana un carácter no solo consultivo, sino vinculante en la discusión presupuestaria. Esto debe aplicarse en todos los niveles: municipal, regional y nacional.
La descentralización también es clave para resolver problemas concretos. Por ejemplo, lo que ocurre con el Hospital de La Unión: si tuviéramos una descentralización efectiva de instituciones como el Consejo de Monumentos Nacionales, habríamos avanzado mucho más rápido en un tema que es fundamental para la región. Pero en un país centralizado, todo queda a la espera de decisiones de personas en Santiago que no entienden —ni entenderán— lo que ciertas infraestructuras significan para nuestra región.
Otro caso es el del Puente Cochrane. Aunque ha tenido avances, sigue siendo visto —desde Santiago— como una obra no prioritaria, cuando para Valdivia es fundamental.
Por eso, una descentralización real exige avanzar en tres frentes: descentralización fiscal, mediante una Ley de Rentas Regionales; descentralización administrativa, para que gobiernos regionales y municipios tengan más facultades sobre sus presupuestos; y finalmente, en medidas que eliminen la dependencia excesiva de instancias como la Dirección de Presupuestos en Santiago para resolver problemas urgentes de nuestras comunidades.
5. En las provincias de Valdivia y del Ranco existen demandas históricas como el Puente Cochrane, hospitales, la conectividad vial y digital, y el fortalecimiento del empleo local. ¿Qué compromisos asumirías como diputado para destrabar estas prioridades?
Cuando uno se hace cargo de los dolores que viven las provincias de Valdivia y del Ranco, no basta con levantar la voz en el Congreso o en programas de televisión para denunciar lo que está mal. Hay que trabajar en serio. Y el compromiso, al ingresar a la Cámara de Diputados, es claro: legislar en estas materias, articular al mundo público y fortalecer también la articulación público-privada para resolver estas deudas históricas.
En el caso del Hospital de La Unión o el Puente Cochrane, estamos frente a ejemplos concretos de cómo la centralización excesiva genera injusticias. Si contáramos con oficinas regionales capaces de destrabar proyectos como el hospital, hoy no estaríamos enfrentando los retrasos que hemos visto. Lo mismo ocurre con el Puente Cochrane: a pesar de que existe consenso regional sobre su importancia, sigue dependiendo de decisiones tomadas desde Santiago por personas que no conocen ni viven nuestra realidad. Por eso, la descentralización es un eje estructural para avanzar.
Cuando hablamos de conectividad vial y digital, estamos hablando de priorización de recursos. Y desde el Congreso no se puede seguir mirando para el lado. Localidades como Dollinco, Coihueco, Mulpun, Crucero, Camán, El Llolly o Los Guindos siguen sin señal estable de telefonía o internet. Las personas que quedan incomunicadas cuando caen las antenas no pueden esperar más. Debemos trabajar junto a los gobiernos regionales para que las prioridades levantadas por municipios y comunidades tengan un eco real en el Parlamento. Escuchar y actuar: esa es la clave.
En cuanto al fortalecimiento del empleo local, es necesario preguntarnos qué tipo de empleo queremos para nuestra región. No se trata de esperar pasivamente que lleguen grandes empresas de otras zonas, sino de fortalecer lo que nos identifica: una región con vocación sustentable. Tenemos un activo potente como el Centro Biotecnológico en Máfil, que puede convertirse en un polo de atracción de inversión internacional en sostenibilidad, por ejemplo, de empresas europeas.
Desde el Congreso debemos empujar los incentivos para que esa inversión llegue, genere empleo técnico, profesional y comunitario, y al mismo tiempo se conecte con otro de nuestros grandes activos: el conocimiento. Las universidades de la región tienen una de las productividades científicas más altas del país, y su capital humano no puede seguir desaprovechado. Si articulamos ciencia, sostenibilidad y empleo, Los Ríos puede ser una región pionera en desarrollo con identidad y futuro.
6. En la región hay un problema serio para mantener a los especialistas en los centros de salud, y eso afecta tanto a la ciudad como a los sectores rurales. ¿Qué políticas impulsarías para mejorar la atención médica y asegurar que todas las personas puedan atenderse a tiempo, sin importar dónde vivan?
Parte fundamental del sistema de salud se basa tanto en su funcionamiento como en quienes integran sus equipos. Y para mejorar ese funcionamiento, hay cuatro elementos clave que deben abordarse con urgencia.
Primero, aumentar el per cápita de salud de forma sostenida en el tiempo. Esto debe hacerse más allá del número de inscritos, porque es lo que permite a los centros de salud y departamentos municipales tener una oferta amplia que mejore la atención: desde más horas médicas hasta infraestructura y equipamiento.
Segundo, debemos trabajar en la articulación regional de los incentivos para la formación de especialistas. Necesitamos construir una alianza virtuosa entre el Estado y las universidades de la región para que las y los profesionales puedan especializarse sin salir de Los Ríos. Contamos con un núcleo universitario potente que podría liderar esta tarea si el Estado pone los incentivos adecuados. Esto, además, permitiría responder con pertinencia regional a enfermedades como el cáncer de mama, que tiene tasas más altas en nuestra región.
Tercero, es fundamental generar incentivos integrales para los equipos de salud. No basta con incentivos económicos: necesitamos también condiciones sociales y de calidad de vida que permitan a los profesionales integrarse a la comunidad, echar raíces y tener estabilidad. Esa cercanía con el territorio mejora la calidad del servicio y la permanencia de los equipos.
Y cuarto, el sistema público debe competir en mejores condiciones con el sistema privado. No puede ser que los profesionales se vayan al sector privado únicamente por motivos económicos. Hay que nivelar la cancha. Porque el 90% de las personas en este país se atienden en el sistema público, y ahí es donde debemos tener las mejores condiciones y el mejor talento disponible.
7. ¿Cuál es tu postura sobre la salud mental? ¿De qué manera el Estado puede pasar del diagnóstico a políticas reales que lleguen a las comunidades?
En salud mental, los datos que nos entrega el Termómetro de Salud Mental —realizado por la Universidad Católica junto a la Asociación Chilena de Seguridad— son alarmantes: una de cada cuatro personas en Chile presenta síntomas de ansiedad, un 13% de la población tiene síntomas asociados a depresión, y de quienes los presentan, solo el 40% ha recibido atención. Esto, además, probablemente esté subestimado debido al subdiagnóstico por barreras de acceso o falta de recursos.
Valoro los avances que se han impulsado, especialmente el esfuerzo del gobierno del Presidente Gabriel Boric por poner la salud mental en el centro de la discusión pública. La construcción participativa de la Ley de Salud Mental Integral es un hito importante, ya que se elaboró con personas de todas las edades, territorios y contextos, abarcando un abanico amplio de nuestra sociedad.
Sin embargo, con eso no basta. Debemos priorizar la salud mental en el presupuesto nacional desde el Congreso, para que esta ley y otros proyectos relacionados tengan el financiamiento necesario para implementarse con la fuerza que requieren. Pero también es clave que esta tarea se aborde de manera integral, con la participación activa de municipios, gobiernos regionales y la sociedad civil organizada.
La salud mental probablemente continuará mostrando cifras preocupantes en los próximos años, ya que aún no dimensionamos completamente los efectos postpandemia, especialmente en la población joven. Pero este es un problema multietario: afecta a todas las edades. Por eso debe ser un eje central en la construcción del sistema de salud en los años venideros.
8. Si el 2026 estás en el Congreso representando a Los Ríos, ¿qué es lo primero que te gustaría decirle a las y los vecinos de la región que lograste avanzar en tu primer año?
Primero, que escuchamos, que trabajamos y que llevamos adelante las ideas de la región hacia el Congreso. Que avanzamos en materias concretas como salud, transporte, empleo, seguridad y medioambiente, pero por sobre todo, que sin importar tu color político, buscamos solucionar el problema que te aquejaba.
Y por último, pero no menos importante, me gustaría decirle a las vecinas y vecinos de la Región de Los Ríos que logramos poner la voz de la región en todo el país a través del Congreso. Y eso se traduce en una frase muy simple, pero muy profunda: sí podemos pensar Chile desde las regiones. Y sí, podemos cambiarlo desde Los Ríos. Recibe nuestras noticias en: WhatsApp | Instagram | Newsletter.
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